Cuando Eloísa Naredo deja en herencia un edificio antiguo de Madrid, sus sobrinos creen recibir una propiedad. Lo que reciben, en realidad, es una deuda: económica, familiar y moral. Entre vecinos que resisten, vídeos manipulados, grietas que ya estaban ahí y una ciudad que expulsa a quienes no pueden pagarla, la herencia se convierte en una pregunta incómoda: ¿qué significa poseer un lugar donde otros han construido su vida?