En el número catorce, cada piso guarda una historia: una habitación alquilada, una entrega que llega tarde, una voz reconstruida por inteligencia artificial, una anciana vigilada por cámaras, una comunidad amenazada por la venta del edificio. Doce relatos enlazados componen una novela coral sobre quienes viven pared con pared sin saber todavía cuánto se necesitan. Una casa no guarda a sus habitantes: guarda las formas en que tuvieron que irse.