Bruno Arce lleva años intentando vivir de hacer reír en sótanos, bares y salas donde el aplauso casi nunca paga el alquiler. Cuando uno de sus monólogos se vuelve viral, parece que por fin se abre una puerta: representantes, plataformas, actuaciones mejor pagadas, una promesa de futuro. Pero Bruno arrastra demasiadas deudas, demasiadas noches mal cerradas y demasiadas personas a las que ha convertido en material antes de pedirles perdón.